Los equipos directivos locales de las tres entidades sociales de la Inspectoría María Auxiliadora (SMX) han celebrado el V encuentro inspectorial. La jornada de trabajo tuvo como tema de análisis y aprendizaje, la Medición del impacto social como herramienta estratégica.
Por: FISAT
Más de 100 profesionales de la Fundación Don Bosco Salesianos Social, Salesianas Sant Jordi-Fundació Magone y Fundación FISAT han participado en el encuentro dedicado a la medición del impacto social de los proyectos.
Bajo el título: “De la evidencia a la decisión: la medición del impacto social” se ha abordado la importancia de emprender un cambio de cultura en las entidades por el que medir el impacto sea una herramienta de transformación.
De la parte teórica de la medición del impacto, Patricia Pólvora de The Social Consulting, explicó la importancia de incorporar esta estrategia a las entidades, siempre buscando la fórmula que mejor funcione a cada organización. “El camino de la medición del impacto social es un viaje de aprendizajes, evidencias y mejores decisiones”.
“Buscamos entender los datos que hay detrás del valor que generamos y destruimos para decidir mejor y así reducir el riesgo de generar malestar o no generar tanto impacto como podríamos con mejores decisiones”.
¿Para qué medir el impacto social?
La medición de impacto actúa como una herramienta estratégica fundamental para la toma de decisiones, permitiendo a las organizaciones transitar de una gestión basada en intuiciones a una basada en evidencias; optimizar proyectos y reducir riesgos en la toma de decisiones.
Destaca el uso de metodologías como el SROI para transformar los beneficios sociales en datos tangibles y monetizables que faciliten la comunicación con financiadores. Pero medir no es solo una tarea operativa, sino una forma de dar voz a las personas participantes y validar si los cambios generados son realmente significativos para ellos y ellas.
El camino de la medición de impacto en las plataformas sociales salesianas comenzó en 2022 con el programa Somos Voz (Programa de Innovación para la Prevención de la Institucionalización en la Infancia), acreditado internacionalmente, posicionándose como un referente en el sector gracias a su capacidad de demostrar un retorno social concreto.
En el proceso de medición de impacto existen distintos modelos de implementación que permiten a las entidades integrar esta cultura evaluativa para mejorar su eficacia, atraer inversión y asegurar que su huella social sea positiva y duradera.
¿Cómo la medición de impacto social ayuda a mitigar riesgos estratégicos?
- Optimización de la inversión y recursos: Uno de los mayores riesgos estratégicos es invertir recursos limitados en proyectos que no generan el máximo valor posible. La medición permite comparar diferentes propuestas (por ejemplo, elegir entre un proyecto con muchos beneficiarios pero bajo impacto frente a uno con menos personas pero cambios más profundos) para asegurar que el capital se asigne donde el retorno social sea mayor.
- Reducción de decisiones erróneas o dañinas: Sin datos rigurosos, existe el riesgo de tomar decisiones que, aunque bienintencionadas, podrían estar destruyendo valor en otros ámbitos, como el medioambiental o el capital humano. Medir el impacto permite visualizar tanto los efectos positivos como los negativos, intencionales o no, facilitando la corrección de desviaciones antes de que comprometan la misión de la organización.
- Validación de la innovación social: La innovación sin evidencia suele quedarse en una «promesa». Medir el impacto reduce el riesgo de replicar modelos ineficaces al aportar pruebas empíricas de que una idea innovadora realmente funciona y genera cambios duraderos en la vida de las personas.
- Asegurar la financiación y reputación: En un contexto donde los financiadores y la administración pública exigen cada vez más resultados concretos, no contar con mediciones de impacto supone un riesgo de quedar fuera de nuevas convocatorias o inversiones de impacto. Herramientas como el SROI (Retorno Social de la Inversión) permiten comunicar de forma precisa que por cada euro invertido se devuelve un valor social multiplicado, lo que construye confianza y transparencia con los grupos de interés.
- Adaptación al contexto y mejora continua: La medición permite «repensar» programas que llevan años funcionando pero que quizás ya no se adaptan a la realidad actual. Esto ayuda a reducir el riesgo de obsolescencia operativa, permitiendo que la organización detecte nuevos desafíos y rediseñe sus enfoques estratégicos a través de laboratorios de innovación o ajustes tácticos.
En definitiva, la medición de impacto debe situarse al mismo nivel que el riesgo financiero o el de desarrollo de producto, ya que proporciona la información necesaria para minimizar el riesgo de no generar el máximo valor social posible y evitar impactos negativos imprevistos.
De la teoría a la práctica con la herramienta IMPACTA
En una segunda parte del encuentro, Roberto Trujillo, educador y responsable de Comunicación de la Coordinadora Estatal de Plataformas Sociales Salesianas (CEPSS), mostró la herramienta digital Impacta.
Durante 2025, todas las entidades sociales salesianas de España —Salesianos y Salesianas— han iniciado un proceso de aprendizaje de esta herramienta a través de la participación en el proyecto iMPACT impulsado desde CEPSS. La herramienta digital IMPACTA, desarrollada internamente, es pionera en España en el uso de SROI en entidades sociales. Gracias a ella, se pueden recoger datos, analizarlos, visualizarlos y compartirlos de forma accesible, clara y en tiempo real.
IMPACTA permite crear cadenas de valor para cada proyecto: trazar desde los recursos invertidos hasta los efectos generados.
¿Qué se quiere lograr?
- Decisiones basadas en evidencia, no en intuiciones.
- Transparencia real frente a financiadores, instituciones y ciudadanía.
- Capacitación de equipos en evaluación y cultura del dato.
- Sostenibilidad y mejora continua de los proyectos.
- Un modelo replicable para otras entidades del Tercer Sector.
En 2026 se continuará trabajando en la medición del impacto social de los proyectos a través de la financiación del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, a través de la convocatoria de subvenciones con cargo al 0,7% del IRPF.