Las III Jornadas FISAT ponen el foco en la juventud que ha estado bajo la tutela de la Administración
Por: FISAT
La Jornada FISAT comenzaba con una declaración de intenciones. “Queremos dar luz a una realidad que nos ocupa y nos preocupa. La emancipación es sentirse acompañado y capaz de hacer frente a los retos. Queremos entender mejor qué está pasando y cómo mejorar los apoyos para que ningún joven se sienta solo”. Nacho Beltrán, director de la fundación FISAT Salesianos Social, daba paso a un encuentro para reflexionar sobre la realidad de la emancipación de la juventud en el sistema de protección.
Para radiografiar la situación, Pablo Simón, politólogo invitado a realizar la primera ponencia, ayudó a contextualizar el panorama de las personas jóvenes en España, con el trasfondo de la vivienda como principal detonante de la baja emancipación juvenil.
Pablo Simón: “Un país sin oportunidades para los jóvenes es un país con serias dificultades”
Datos, comparativas, causas y efectos que determinaron, entre otras muchas cuestiones, que efectivamente, las generaciones actuales lo tienen mucho más complicado que sus padres o sus abuelos para independizarse.
La principal causa de la baja emancipación en España es el acceso a la vivienda. Uno de los factores clave es el desacople entre los salarios y el precio de los alquileres. Porque en España, un país tradicionalmente de propietarios, la vivienda como activo de ahorro ya no es una realidad para muchas personas, especialmente las jóvenes.
Como explica Simón, antes de la burbuja inmobiliaria, quienes en los años 90 y 2000 adquirían una vivienda, dedicaban una media de 3,3 años de su salario a pagar la hipoteca, actualmente una persona joven tendría que dedicar más del doble de años. A esto se suma la dificultad para acceder al crédito.
Cuando pinchó la burbuja inmobiliaria y se incrementó la opción del alquiler, comenzaron a subir los precios de la vivienda, lo que para Simón significa “pasar de la sartén a las brasas”.
Pero además, existen importantes problemas estructurales, como la pobreza infantil. España tiene la segunda tasa de pobreza infantil más alta de la Unión Europea. “Ser pobre es una realidad terrible. Y cuando eres un niño o un joven pobre esa cicatriz te dura toda la vida”.
La pobreza, ingresos bajos e incapacidad para adquirir una vivienda de la juventud afectan a España desde dos dimensiones: la eficiencia y la equidad.
“Como país crecemos menos, somos menos competitivos si tenemos un mercado de la vivienda roto”, señaló el politólogo. Por otro lado, se desencadena una serie de efectos negativos que derivan en desigualdad y falta de oportunidades: cuanto más pobre y vulnerable eres más renta debes destinar al pago del alquiler, la tardía emancipación retarda decisiones como la formación de una familia y en consecuencia la caída de la natalidad.
La juventud tiene menos patrimonio propio y la herencia, que no es una opción para todo el mundo, se retrasa porque la gente vive más y en muchos casos ese patrimonio deberá destinarse al cuidado de los mayores.
Todo ello, subrayó Simón, “hace que el sistema sea menos sostenible”.
Actualmente el mercado de la vivienda se caracteriza por tener el mayor número de viviendas vacías allí donde la gente no quiere vivir – la España despoblada- los efectos de la turistificación que encarece las ciudades, el acceso a la compra de personas jurídicas que optan a las viviendas sobre todo en zonas más rentables; o el desacople entre el número de hogares y el número de viviendas.
En la ecuación hay que sumar que tenemos uno de los estados del bienestar menos redistributivos de Europa. Las ayudas están basadas en el empleo y quienes pagan más impuestos y reciben menos ayudas son sobre todo las personas menores de 30 años.
¿Y la solución? Spoiler. No pasa por quitarse el Netflix y dejar de viajar
En la última parte de la ponencia, Simón trató de levantar el ánimo con propuestas que pasan por políticas que corrijan estas desigualdades. “Hacen falta más políticas de vivienda, de infancia y juventud”, reivindicó. Y un aviso, “un país sin oportunidades para los jóvenes es un país con serias dificultades”.
Ampliar información de las III Jornadas FISAT
- Emanciparse desde el sistema de protección ¿Cómo se construye un futuro con estos mimbres?
- Jóvenes en proceso de emancipación hablan de su experiencia. Por qué le llaman privilegio cuando debería ser un derecho.
- La mesa de expertos y expertas reflexiona sobre los retos del sistema. “Los adultos no podemos obviar la responsabilidad que tenemos del mundo que les estamos dejando. Hay que cambiar el discurso y cómo nombramos a los demás es importante«.