Don Bosco Challenge ha llevado hasta Barcelona a un nuevo grupo de peregrinos y peregrinas tras los pasos de Don Bosco.

Por: FISAT

Don Bosco Challenge forma parte de los itinerarios de Pastoral de la Fundación FISAT. Esta propuesta pedagógica se centra en la experiencia itinerante del viaje. No solo importa el destino. El sentido del viaje es su preparación, el recorrido y la compañía.

Del 1 al 4 de julio 11 jóvenes participantes de los proyectos de FISAT han vivido una experiencia única en un encuentro con Don Bosco. Ellos y ellas han sido agentes activos en el desarrollo del proyecto. La participación y la autogestión son pilares fundamentales para la clave del éxito de esta experiencia. Como explica Marta, educadora social en el centro de día Don Bosco de Valencia, “Durante toda la experiencia, ellos y ellas han sido los verdaderos protagonistas, participando activamente y convirtiéndose en agentes de su propia vivencia. Ha sido muy bonito descubrir cómo los valores y la esencia de Don Bosco siguen presentes en cada uno de ellos y ellas”.

Una experiencia de vida

Si en algo coinciden todas las personas que participan en los itinerarios de Pastoral de la Fundación FISAT, ya sean participantes de FISAT, voluntarios o educadores y educadoras, es que es una experiencia que no van a olvidar. En el caso del equipo profesional, representa un punto de inflexión en su labor educativa, como explican Marta, Miriam y Francesc.

“Ha sido una experiencia muy conmovedora y enriquecedora. Conocer la historia de Don Bosco desde dentro y, sobre todo, poder vivirla junto a los chavales ha sido una oportunidad única”, destaca Marta.

“Don Bosco Challenge ha sido un verdadero regalo, un tiempo en el que educadores, voluntarios y participantes nos hemos puesto en camino para dejarnos abrazar por la historia que Don Bosco un día escribió y que sigue perdurando en la actualidad”, señala Miriam, educadora en el PAE Shirika.

“Personalmente ha sido una bonita experiencia que hemos podido compartir con nuestros chavales que llevan desde el Camino de Santiago conociéndose y aprendiendo de este ambiente salesiano tan especial. Esta última experiencia ha sido especialmente enriquecedora, poder conocer sitios donde estuvo el propio Don Bosco y ver qué obras llevó a cabo ha sido bonito y diferente. Compartirlo con los compañeros y los participantes ha hecho del viaje un recuerdo duradero”, remarca Francesc, trabajador social del Piso Buzzetti.

Un viaje que se inicia desde Cartagena, Alicante, Valencia y Burriana hasta Barcelona, para conocer los lugares de Don Bosco. El Tibidabo, Martí Codolar, la casa Salesiana de Sarrià, enclaves emblemáticos ligados a la presencia del fundador de los salesianos en la ciudad. Aquello que tantas veces escucharon, que tantas imágenes vieron, y las historias que les contaron, se materializa en esta experiencia para redescubrir a Don Bosco en la cercanía.

Así lo ha vivido Faico, joven participante de la Casa Don Bosco de Burriana. “Me ha parecido interesante saber cosas de Don Bosco que no sabía. También conocer cosas que no había oído nunca como el viaje a Barcelona, a la Sagrada Familia y al Tibidabo”.

Compartir el camino

Tanto el equipo educativo como las chicas y chicos participantes ponen en valor el tiempo compartido. Como Jose Andrey, joven del PAE Shirika de Cartagena. “La experiencia de Barcelona fue muy bonita. Desde el primer momento cualquiera de los que estaba ahí te hacían sentir como en casa, comer, cenar y dormir juntos es como si lo hubiéramos hecho desde siempre ,sin ninguna incomodidad; visitar la Sagrada Familia y conocer más a detalle la historia de Don Bosco fue una experiencia bastante buena. Gracias a Miriam, Carlos, Marta, Isaac y Francesc, personas que me alegra haber conocido y por las cuáles pienso que esta experiencia valió completamente la pena, si fuera posible, lo repetiría las veces que se pudiera”.

También para Fallou, del centro de día Don Bosco de Valencia. “Me gustó la dinámica que había, la confianza que teníamos entre todos a pesar de no conocernos mucho. El buen rollo y la actitud es con lo que me quedo. En todas las actividades le poníamos ganas a todo para disfrutar más y mejor de la experiencia”.

Joan, desde Cartagena, “De esta experiencia me llevo grandes aprendizajes: aprendí a valorar más la convivencia y darme cuenta del impacto positivo que tiene compartir momentos de calidad con buenas personas. Este viaje fue un recuerdo inolvidable”.

Vocación y compromiso

Este tipo de actividades no se limitan a 4 días, sino a todo un año de trabajo de preparación tanto a nivel logístico como emocional. Porque la cohesión de todo el equipo educativo y de los chavales es esencial para que funcione. Así lo refleja Miriam con su testimonio: “Una de las mejores cosas que me llevo, y por la que estoy muy agradecida, es por el equipo educativo. Qué afortunada he sido por caminar y construir camino junto a los mejores. Hay una complicidad que se ha visto desde el primer momento y está claro que a todas nos une una misma misión, y es que como decía Don Bosco ‘Educar es cosa del corazón’ y este equipo se nota que ha trabajado desde la cercanía, la presencia y el amor. Ver cómo nos entendemos con una sola mirada, cómo nos cuidamos, cómo sostenemos el cansancio del otro y cómo contagiamos esa alegría salesiana tan nuestra me llena de luz. Trabajar codo con codo con personas que son reflejo del amor de Dios es el mayor de los privilegios”.

Una experiencia transformadora que pone de relieve todo un proceso de aprendizaje y acompañamiento, como explica Marta. “Nos ha permitido poner en valor el trabajo que se realiza desde los diferentes equipos educativos y confirmar que cada acompañamiento, cada actividad y cada intervención tiene un sentido y deja huella. Ver una parte de Don Bosco en cada uno de los chavales nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos y nos anima a seguir acompañándolos en su camino”.

Finalizada la experiencia, solo queda agradecer y pedir un deseo, como expresa Miriam. “Doy gracias a Dios por este sueño compartido y espero que este tipo de experiencias sigan siendo el sentido de nuestro trabajo, porque cuando se trabaja desde la vocación todo se vive con otro espíritu, con otro carisma, con esencia. Gracias FISAT por pintar el mundo de colores”.

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