Paula, destinataria del Piso Maín, comparte su experiencia de acogimiento familiar con otros niños y niñas que están pasando por su misma situación. Con 18 años, Paula vive en un hogar de emancipación para jóvenes extuteladas.

Por: FISAT

Paula Pereira tiene 18 años y vive en el hogar de emancipación, Piso Maín de la la Fundación Ángel Tomás- FISAT. El proyecto pertenece a la plataforma social de salesianos San Juan Bosco de Valencia.

Estuvo tres años en acogimiento familiar, como ella dice, hubieron momentos buenos y otros menos buenos, pero con la perspectiva de la edad y en su proceso de madurez, pone en valor su experiencia. Ahora, colabora con la asociación Nueva Infancia, e imparte unas charlas dirigidas a niñas, niños y jóvenes en acogimiento familiar.

Paula está estudiando un ciclo formativo de “Atención a personas en situación de dependencia”; se está sacando el curso de monitora de tiempo libre y hace prácticas en el centro de día Entre Amics, donde también es voluntaria.

“El piso me ha hecho madurar mucho”, cuenta. “Me gustaría ser policía nacional. Sé que lo conseguiré. Ahora me lo empiezo a creer”.

Declaración Universal de los Derechos de los niños y niñas: 

Todo/a niño/a tiene derecho a crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y en todo caso, en un ambiente de afecto y seguridad moral y material. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente de los niños sin familia o sin medios de subsistencia.

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